Métodos
Métodos
Jugar con un adulto favorece el lenguaje y la comunicación, pero solo si sigue siendo un juego. Aquí tienes algunas claves sencillas para ser un buen compañero de juego: no mandar, sino adaptarse; no meter prisa, sino observar; y terminar de forma que al niño le apetezca volver.
Lo más difícil para un adulto en el juego de un niño no es inventar, sino callar y ver hacia dónde lo lleva el niño por sí mismo.
Cómo está organizada esta sección: describimos las claves en términos generales, sin referirnos a métodos de autor. Si te preocupa el lenguaje, la atención o el comportamiento de tu hijo, coméntalo con el pediatra, un logopeda o un psicólogo: esta guía no sustituye a los especialistas.
Cinco claves para jugar juntos
| Clave | Qué hace el adulto | Cómo suena |
|---|---|---|
| El niño guía | Sigue la idea del niño y propone la suya solo cuando se lo pide | «¿Adónde va ahora nuestro tren?» |
| Describir, no mandar | Dice en voz alta lo que ve en lugar de dar órdenes | «Has puesto el bloque azul arriba del todo» |
| Repetir ayuda | Juega con calma al mismo juego una y otra vez, con pequeños cambios | «Otra vez, pero ahora se esconde el conejito» |
| El error es parte del juego | No corrige enseguida, sino que deja que el niño lo descubra | «Mira otra vez, ¿está todo en su sitio?» |
| Un final suave | Avisa con antelación y propone un cierre claro | «Dos turnos más y guardamos las fichas en la caja» |
Por qué conviene que guíe el niño
Cuando es el niño quien inventa el juego, decide él qué es importante y por eso se implica por completo. El adulto, en ese juego, es como un invitado: pregunta con interés, ofrece ayuda y acepta reglas ajenas, aunque cambien sobre la marcha.
Eso no significa que el adulto tenga que estar callado todo el rato. Puede añadir un giro inesperado a la historia, hacer una pregunta o proponer un papel nuevo. Lo importante es que la última palabra la tenga el niño y que no se convierta en una clase con respuesta correcta.
Cómo terminar el juego sin lágrimas
Un «se acabó» brusco casi siempre termina en enfado. Avisa con tiempo de que pronto habrá que terminar y propón un último paso claro: acabar la torre, llevar el tren hasta la estación, acostar a los muñecos.
El cansancio es motivo para parar, aunque el juego acabe de empezar. Si el niño empieza a lloriquear, a distraerse o a enfadarse por pequeñeces, es mejor terminar ahora y retomar el juego mañana que acabar entre lágrimas.
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Actividades de juego breves por habilidades: en qué consiste el juego, qué trabaja y cómo hacerlo más fácil o más difícil.
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Una semana de juego: un reto corto para cada día, en casa, en la cocina, de paseo y de viaje.
- Glosario
Definiciones sencillas de las palabras que aparecen en la guía: del juego simbólico a los turnos.
Fuentes
- Contenidos de la redacción de la guía Lucky Kid
Los contenidos de esta guía están escritos en términos generales, a partir de las instrucciones de los fabricantes de juguetes, de los consejos generales de pediatría sobre seguridad y de la experiencia de la redacción. Cada niño juega y crece a su ritmo, así que adapta las ideas a tu hijo o hija y comenta las dudas sobre su desarrollo con especialistas.